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lunes, 12 de marzo de 2012

Leyendas alrededor de Vlad Tepes


Hay muchas leyendas alrededor de la figura de Vlad Tepes, algunas de ellas son:
-Sobre sus torturas y condenas. Vlad Tepes no sólo usaba el empalamiento, sino que solía usar otro tipo de torturas, como podían ser la amputación de los miembros, como eran las narices y las orejas, la extracción de los ojos con unos ganchos, la castración, la hoguera, el estrangulamiento, el desollamiento, la parrilla, la destrucción de los pechos y de los genitales, de una manera muy lenta -sobre todo, si hablamos de mujeres- y la exposición a los elementos o a la naturaleza.
-Acabar con los pobres y con los gitanos. Otro de los hechos de su reinado fue su obsesión por terminar con los pobres que, según Vlad, no aportaban nada al país. Para poder terminar con ellos, llegó a organizar un gran festín en una casa, que había a las afueras de la ciudad, donde invitó a todos los leprosos, pobres, tullidos, ladrones, pordioseros y enfermos, a grandes viandas y a todo el vino que quisieran. Cuando ya estaban llenos de comida y borrachos por el vino, Vlad apareció con su guardia y les preguntó si querían una vida sin ningún tipo de preocupación o privación, teniendo todos los días festines como ese, a lo que todos dijeron que si, pensando que aquel iba a ser el día más feliz de sus vidas. Pero, no era ese, ni mucho menos, el destino que les esperaba: Vlad mandó a sus soldados que cerraran todas las puertas de la casa y les prendió fuego. Eliminó la pobreza, matando, en cada localidad, a los pobres. Así, llegó a matar a unas 3600 personas.
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La última etapa en el poder de Vlad


No se sabe muy bien la razón, pero Vlad logró ser liberado en el año 1474. Se sabe que formó parte de la batalla de Vaslui -en la zona de Iasi, en Moldavia-, al lado del príncipe Esteban Bathory de Transilvania. Ambos lograron invadir Valaquia, con un ejército que estaba formado por transilvanos, boyardos de Valaquia y un número reducido de moldavos, que habían sido enviados por el propio primo de Vlad Draculea, el príncipe Esteban el Grande de Moldavia. Tras esta batalla, Draculea volvió al trono; pero, Esteban Bathory tuvo que volver a Transilvania, lo que hizo que Dracul estuviera en una posición muy débil, ante sus enemigos. Tres días después, Vlad empezó una campaña contra los turcos, los cuales ya habían reorganizado otro ejército para intentar conquistar Valaquia y poner a Basarab Laiota en el poder. Tuvieron vía libre para entrar en Valaquia, ya que los nobles les apoyaron. Pero, en una emboscada el propio Basarab murió a manos de Vlad Draculea -de dicho episodio, sólo sobrevivieron diez soldados de las fuerzas turcas-. Pero, las atrocidades de Vlad Dracul no se quedaron ahí: su cara y su cabellera fueron separadas de su cráneo y fueron enviadas a Estambul, como si fueran un trofeo de Vlad. La leyenda dice que el lugar donde él fue enterrado fue el monasterio de Snagov; pero, en su teórica tumba, en realidad, sólo se han encontrado restos de animales. Se piensa que los monjes, que años después, se fueron a vivir al monasterio, sacaron los restos, ya que no querían que alguien tan sanguinario estuviera enterrado allí y lo enterraron en otra tumba, a las puertas del monasterio, cuyos restos se perdieron a causa de una ríada.
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Los conflictos externos de Vlad Tepes (II)


Vamos a hablar de la que fue la última batalla, que llevó a cabo Draculea. A pesar de todas sus victorias, Vlad se encontraba con la oposición de la nobleza, que si apoyaba a su hermano Radu. Mehmet II, gracias a una serie de intrigas, entre las cuales tenemos la falsificación de documentos, logró encarcelar a Vlad III, en agosto de 1462. El ejército de los turcos, con su medio- hermano Radu a la cabeza, logró rodear la fortaleza de Poenari, donde se había llegado a refugiar el príncipe valaco. La mujer de Vlad, la princesa Cnaejna, al leer el mensaje que advertía de la llegada de los turcos, decidió arrojarse al afluente del río Arges, para no acabar siendo apresada. Según la leyenda: “prefería que su cuerpo se pudriera y ser comida por los peces del Argeș antes que ser apresada por los turcos". En la actualidad, dicho afluente se llama Raul Doamnei, o sea, “El río de la dama”. Vlad terminó recluido en una torre, muy cerca de Buda, Su hermano Radu tomó posesión del trono, pero era un títere para los turcos.
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Los conflictos externos de Vlad Tepes


Mehmet II estaba enfurecido, a causa del avance de los valacos, y decidió atacar, ese mismo años, con un ejército compuesto por 150.000 hombres (según una carta escrita por su puño y letra, a un gran visir) y una flota que ascendió por el Danubio. Entre las tropas había 4000 soldados de caballería, que tenían al frente a Radu el Hermosos, que era el hermano de Vlad III. Mientras tanto, Vlad tenía un ejército de hombres compuesto entre 22.000 y los 30.900. Vlad no pudo evitar que los turcos lograran ocupar, el 4 de junio de 1462, la ciudad de Targoviste. Durante la primavera, empleó una estrategia que se basaba en la guerra de guerrillas y en la tierra quemada, sobre los turcos y, en el verano del año 1462, tuvieron lugar diversos ataques. El más relevante tuvo lugar entre el 16 y el 17 de junio, cuando Vlad, junto con varios de sus hombres, disfrazados con las mismas ropas que llevaban los turcos, entraron en un campamento turco e intentaron acabar con la vida de Mehmed. Por otro lado, para lograr desmoralizar a los invasores, dio la orden de evacuar todas las ciudades de la región de Valquia y sacar, de todas ella, cualquier objeto de valor. Tras fracasar, durante el asedio a la fortaleza de Chilia (localidad del sur de Moldavia), decidieron retirarse, con sus tropas seriamente diezmadas, a causa de la peste y dejaron a Radu El Hermoso, para que continuara con la lucha.
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Los conflictos externos en el reinado de Vlad Tepes (II)


Ese mismo año, Mehmed II, un hombre que era conocido por que sentía verdadera repugnancia por la sangre, tuvo que retroceder, cuando estaba a punto de invadir Targoviste y volvió a Estambul, a causa de los violentos vómitos que sintió, cuando descubrió el Bosque de los Empalados. Este bosque era un valle donde se habían talado todo los árboles, para poder colocar estacas. Para que nos imaginemos cual fue su situación, Vlad Tepes había llegado a empalar a más de 23.000 personas, entre prisioneros turcos, rumanos, húngaros, colonos alemanes, búlgaros... y sus familiares. Todos los cuerpos estaban repartidos, en los alto de los palos, por todo este valle. Gracias a todas estas acciones, Vlad decidió cruzar el Danubio y entrar en territorio otomano, donde logró derrotar a las tropas turcas. El 11 de enero de 1462, Draculea mandó una misiva a Matías Corvino, donde le informaba de una suma, total, de las cabezas de 24.000 enemigos, a los que debía sumar a aquellas personas que murieron en los incendios de sus casas, cuyos cuerpos no pudieron ser rescatados. Y, junto con la carta, le mandó dos sacos llenos de orejas, narices y cabezas de las víctimas. Esto provocó el terror entre los turcos, lo que hizo que buen parte de la población musulmana de Estambul diera el paso de abandonar la ciudad, por terror a Vlad, a que lograra conquistarla -que contaba con el apoyo de muchos habitantes que estaban deseando volver a la etapa del esplendor bizantino-.
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viernes, 2 de marzo de 2012

La biografía de Vlad Tepes (III)


A lo largo de ocho años, Vlad tuvo que viajar por distintas zonas de los límites de Valaquia, en una desesperada búsqueda de apoyos. En esa época, llegó a contactar con su primo, el gran Esteban el Grande de Moldavia, quien le ayudaría, en un futuro, en su lucha contra los turcos cuando esté logró ser el voivoda de su patria. También, durante esos años se dedicó a estudiar diversas tácticas políticas y militares. Llegó a estar en la corte de Juan Hunyadi, quién se quedó sorprendido por su gran conocimiento sobre la cultura turca y su odio hacia el sultán turco Mehmed II, lo que hizo que le perdonara y lo convirtiera en su consejero. De manera eventual, llegó a ser el candidato húngaro al trono de la región de Valaquia. Cuando le llegó la noticia de que los turcos habían recibido el rechazo, por parte de los húngaros, este decidió lanzarse al ataque del poder que, hasta ese momento, estaba en manos de Vladislav II, con el apoyo de los húngaros y de la población cuyo origen era alemán, como el ejército turco. Con la ayuda de un contingente de Transilvania, que lideró con la ayuda de un noble que pertenecía a la Casa de Báthory, logró derrotar al voivoda -para vengarse, dio la orden de que fuera ejecutado en la plaza público de la ciudad de Targusor (está muy cerca de Targoviste, que era la antigua capital de Valaquia, en el mismo lugar donde falleció su hermano)-.
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La biografía de Vlad Tepes (II)


A la edad de 13 años, en el año 1444, él fue entregado a las fuerzas turcas, como rehén, al lado de su hermano Radu, por su propio padre, como muestra de sumisión ante el Sultán y como garantía. Fue Murat II (el padre de Mehmet II, el cual lo consideraba como si fuera un hermano) fue quien le crió, en ciudades como Adrianópolis, Ened, Ninfamén y Egniojsor. Todo esto sólo tenía un propósito: que el padre de Vlad jamás llegase a traicionar a las fuerzas de los turcos, como había llegado a hacer en el pasado. Cuando volvió de su etapa en el exilio, averiguó que, en el año 1447, su padre, el poderoso Vlad Dracul, había sido asesinado, apaleado, y a su hermano Mircea le habían quemado los ojos, con un hierro candente, antes de ser enterrado cuando, todavía, estaba vivo. Todos estos hechos fueron ordenados por el propio conde Juan Hunyadi ( que era un antiguo aliado de Vlad II, en lengua rumana era conocido como Ioan de Hunedoara) y que había sido apoyado por los boyardos ( que eran los que formaban la aristocracia, en dicha localidad), por los que Vlad Dracul sentía un odio eterno, a lo largo de toda su vida. Recibió el apoyo de los turcos, hasta que llegó a recibir el título de rey de Valaquia (incluso, antes de este nombramiento recibió el título de Príncipe de Transilvania, pero sólo lo fue durante unos pocos meses) en el mes de septiembre, del año 1448. Pero, sólo unos meses después, los húngaros lo echaron, por orden del propio conde Juan Hunyadi.
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martes, 28 de febrero de 2012

La leyenda negra de Vlad Tepes (III)


Vlad Tepes se caracterizó por su lucha contra todos aquellos que quisieran acabar con su pueblo, Valaquia. Eso sí, en su lucha contra los turcos, no contaba con un gran número de miembros, en su ejército y, en muchas ocasiones, se vio obligado a emplear las tácticas de la guerrilla (usaba técnicas tan conocidas como la de tierra quemada, infectaba el agua de los pozos, mandaba a los campamentos de los turcos a personas que estaban enfermos de tuberculosis) para poder terminar con sus enemigos. El juglar alemán Michael Beheim se encargó de inmortalizar estos hechos, en su obra poética Von ainem wutrich der hies Trakle waida von der Walachei, en el año 1463. Como vemos, no siempre usó el juego limpio, para poder desahecerse de sus enemigos, en aquella lucha por la defensa de su patria, de su pueblo. Por cosas como estas, alrededor de su figura hay mucha leyenda negra, hechos que se han exagerado...
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lunes, 27 de febrero de 2012

La leyenda negra de Vlad Tepes (II)


Seguimos tratando la leyenda que rodea a un personaje épico, como fue Vlad Tepes, la base del personaje de Drácula, de la novela de Bram Stoker. La mejor descripción que se ha hecho sobre el físico de Vlad Tepes, la hizo Nikolaus Modrussa, uno de los delegados papales, que formaban parte de la corte húngara: “No era muy alto, pero sí corpulento y musculoso. Su apariencia era fría e inspiraba cierto espanto. Tenía la nariz aguileña, fosas nasales dilatadas, un rostro rojizo y delgado y unas pestañas muy largas que daban sombra a unos grandes ojos grises y bien abiertos; las cejas negras y tupidas le daban aspecto amenazador. Llevaba bigote, y sus pómulos sobresalientes hacían que su rostro pareciera aún más enérgico. Una cerviz de toro le ceñía la cabeza, de la que colgaba sobre unas anchas espaldas una ensortijada melena negra”. Vlad no dudaba en hacer y en deshacer las alianzas que firmaba, daba igual que fuera con los turcos o con los húngaros, siempre pensaba en los intereses de su patria, Valaquia. Y,es que durante todos sus años de mando, siempre se caracterizó por ser un verdadero amante de su patria y siempre pensaba en defender los intereses de su pueblo, ante las fuerzas húngaras y las turcas, que veían su tierra como un territorio muy interesante, para poder conquistar.
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La leyenda negra de Vlad Tepes


Alrededor de la figura de Vlad Tepes hay muchas cosas que son exageraciones, cosas que no fueron reales. Es verdad que su apodo de Tepes fue por su gusto por el empalamiento, una conocida técnica de tortura y ejecución, que estaba basada en introducir un palo, que medía, más o menos, 3,50 metros de longitud, por el recto, se fijaba a la carne con un clavo y, tras todo esto, se levantaba a la víctima, para que muriese, de una manera muy lenta. Se ha calculado que, de esta menara, han podido morir entre 40.000 y 100.000 personas, o entre otro tipo de torturas, a manos de los hombres que formaban parte del ejército del Empalador, durante los distintos años que durante sus respectivos reinados: enemigos, personas que le habían traicionado, delincuentes de cualquier clase, Vlad se caracterizaba por odiar, más sobre cualquier cosa en el mundo, los robos, el adulterio, que se mintiera, y no perdonaba a nadie que lo hiciera, sin tener en cuenta su rango -incluso, cuando más alto era el rango de la persona que cometía el error, más duro iba a ser el castigo-. En aquella época, logró terminar con los boyardos, que estaban en una situación de decadencia, en aquella época.
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miércoles, 2 de noviembre de 2011

Sabías que... Vlad Tepes (V)


Otros episodios que nos ayudaran a darnos cuenta de la crueldad de Vlad Tepes fueron, por ejemplo, la muerde del voivoda usurpador Dan. Este había intentado tomar el poder de Vlad. Tras fracasar en su misión y tras ser capturado, Vlad dió la orden de ejecutarlo; pero, antes, le ordenó que cavara su propia tumba y fuera testigo de sus propios funerales. Todo esto tuvo lugar en 1460. Una vez, Vlad Tepes se encontró con un hombre que estaba trabajando en el campo y por el aspecto de sus ropajes, pensó que no tenía mujer. Al preguntáselo, este le respondió que si estaba casado. Vlad ordenó que le trajeran a su mujer y le preguntó que hacía. Esta le respondió que lavaba, hacia el pan y cosía. Aunque el campesino no le dijo que era infeliz con su mujer, Vlad no le creyó y mandó que la empalaran. Tras esto, obligó a otra mujer que se casara con el campesino y, si no le hacía feliz, tendría el mismo final que la primera esposa. También, hubo un episodio con dos monjas, que llegaron al castillo de Vlad. Este les preguntó que les parecía los empalamientos. Una le contestó que hacía bien, ya que su misión, en nombre de Dios, era castigar el mal. Pero, la otra monja le dijo que no lo veía bien. Una de las monjas fue empalada y la otra recibió una recompensa. Según la versión rumana, Vlad Tepes dejó libre a la que fue sincera y castigó a la que le alabó. Pero, la versión alemana dice justo lo contrario.
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lunes, 31 de octubre de 2011

La leyenda negra de Vlad Tepes (II)


Vlad también pasó a la historia, no sólo por realizar una serie de castigos o torturas que demostraban lo cruel que era, o lo poco tolerable que podía llegar a ser. Pero, también, era capaz de hacer y deshacer alianzas, tanto con los bandos turcos como con los poderes húngaros, siempre que beneficiara a los intereses de su patria, la famosa Valaquia. Por otro lado, siempre demostró ser un gran patriota y siempre defendía a su pueblo, a pesar de que las tropas húngaras y turcas vieron dicho territorio como una región muy importante, para ser conquistado. Y, logró defender su patria a pesar de poseer un ejército reducido y, en ocasiones, empleó tácticas de la guerrilla (usaba la táctica de tierra quemada, llegaba a infectar los pozos de agua, mandaba a enfermos de tuberculosis a los campamentos enemigos) para poder hacer frente a sus enemigos. Su vida fue inmortalizada por el juglar alemán Michael Belein que, en el año 1463, creó la obra poética “Von ainem wutrich der hies Trakle waida von der Walachei”.
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El principado de Vlad Tepes (II)


Seguimos tratando el principado de Vlad Tepes, como escribió la historia de su país. A pesar de que nadie se lo podía imaginar, Vlad Tepes, ni siquiera, reservó las plazas menos importantes para los boyardos. Hay que recordar que una de las bases del poder de la nobleza, de la tierra de Valaquia, eran sus vínculos con las ciudades autóctonas de la región de Transilvania, donde vivía población, en su mayoría, de origen sajón. Vlad decidió actuar contra ellos, incluso, eliminó los privilegios que poseían con la región de Valaquia y decidió organizar ataques contra las ciudades. Pasó a la historia por ser muy despiadado con aquellas ciudades que no aceptaban, desde un primer momento, su poder; eran testigos de imborrables y crueles empalamientos de hombres -incluso, no perdonó la vida de mujeres y niños, que mataba de esta manera-. Algunos de los episodios más duros sucedieron en la ciudad de Kronstadt (Brasov) y Hermannstadt (en Sibiu) en la región de Transilvania. Dichas ciudades eran habitadas por colonos provenientes de tierras alemanas, que no tenían ningún interés en realizar actividades comerciales con él o que se negaban a pagarle, cualquier tipo de tributo, al nuevo monarca.
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Primeros años de Vlad Tepes (II)


En 1447, Vlad Tepes vivió uno de los momentos más duros de su vid. Volvió a su tierra, tras muchos años de exilio involuntario, y descubrió que su padre, Vlad Dracul, había sido apaleado e, incluso, su hermano Mircea le había quemado los ojos, con la ayuda de un hierro candente y, después, lo enterró, estando todavía vivo. Todas estas acciones fueron realizadas bajo las órdenes del conde Juan Hunyadi, que había sido un gran aliado de Vlad II y, también, por los boyardos – o sea, por la aristocracia local de su tierra- a los que Vlad odió toda su vida y juró venganza, de manera eterna. Logró el apoyo de las tropas turcas y consiguió convertirse en rey de Valaquia (incluso, durante unos meses, llegó a ser Príncipe de Transilvania). En 1448, sube al trono, pero, unos meses más tarde fue expulsado por las tropas húngaras, tras las órdenes de Juan Hunyadi. Desde ese momento, Vlad Tepes viajó por distintos lugares de Valaquia, algunos muy alejados y complicados, para conseguir apoyos y lograr llegar al trono. También, aprendió distintas tácticas, tanto militares como políticas, a lo largo de sus viajes. Llegó a la corte de Juan Hunyadi, que se sorprendió de su gran conocimiento sobre la cultura turca y el odio que tenía hacia el sultán turco Mehmed II, por eso, le perdonó y decidió que fuera su consejero. De forma eventual, llegó a ser candidato húngaro al reinado de Valaquia. Una vida triste y dura, sin duda.
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domingo, 30 de octubre de 2011

¿Quién fue Vlad Tepes?


Nació en la ciudad de Sighisoara, en la región rumana de Transilvania, en noviembre de 1431. Su padre era Vlad II Dracul y Cneajna de Moldavia. Fue un gobernante que llamaba la atención por su personalidad volcánica e impredecible, para muchas de las personas que le rodeaban. Por esta razón, era considerado uno de los gobernantes más duros que existieron en Europa Occidental, durante el s. XV. Para muchos rumanos, estamos ante un personaje histórico, un gran defensor de los intereses y de la independencia del país, y un dueño con una gran idea sobre la justicia. Algunos de los hechos más importantes de su historia fue que fue rehén de los invasores del bando otomano, hasta que tuvo 17 años de edad. Después de este episodio, logró el trono de Valaquia; pero, pocos años después, fue depuesto de dicho trono. Pero, en el año 1456, tras suceder la histórica Batalla de Belgrado, Vlad logró volver al trono, tras acabar con la vida de su contrincante, Vladislav II y no salió de dicho trono, hasta el año 1462. Tras esto, vivió en el exilio, hasta el año 1471; pero, volvió a la carga, hasta volver a conseguir el trono en el año 1476. Pero, en diciembre de ese año, cayó luchando frente a los turcos, eso sí, rodeado por su fiel y leal Guardia Moldova.
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sábado, 29 de octubre de 2011

Primeros años de Vlad Tepes


Vlad Tepes fue uno de los tres hijos de Vlad Dracul (un dato curioso es que “Dracul”, en lengua rumana, significa “El demonio”; pero, para el pueblo rumano, el símbolo del dragón, que le caracterizaba, no tenía nada que ver con el del Demonio, de la religión cristiana). Su padre formó parte de la histórica Orden del Dragón, que fue creada en el año 1428 por Segismundo de Luxemburgo -fue rey de Hungría y, a posteriori, emperador germano-. El rey de Hungría decidió otorgar tierras en la misteriosa región de Transilvania, que era controlada por el Reino de Hungría, a los señores de Valaquia, por las hazañas que habían realizado frente a las tropas otomanas y, claro está, Vlad II Dracul fue uno de los beneficiados, por sus hechos heroicos. Vlad era príncipe de Valaquia -en la actualidad, si queremos conocer la tierra de Drácula, tendremos que ir a dos regiones muy diferentes, a la zona de Montenia, que está al este del río Olt; y, al oeste, nos encontramos con la región de Olteria, aunque han estado unidos, a nivel político, son completamente diferentes. Para poder entender su función como príncipe, su carácter como líder, hay que señalar su infancia, llena de traumas. Un ejemplo es que, en el año 1449, con tan sólo 13 años, fue entregado como rehén al bando turco, junto con su propio hermano Radu, como muestra de sumisión hacia el sultán, por parte de su padre. Llegó a ser criado por Muat II, el padre del sultán, y recorrió ciudades de gran importancia histórica como son Adrianópolis, Enad, Ninfanón y Egrirajson. De esta manera, se buscaba que el padre de Vlad se lo pensara dos veces, antes de traicionar al bando turco.
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La leyenda negra de Vlad Tepes


Vlad Tepes era el ápodo de Vlad Dracul. La misma provenía por su gusto por la táctica del empalamiento, una cruel táctica de tortura, que llevaba a la muerte a las víctimas. ¿Cómo se realizaba? Muy fácil, se introducía un palo, que medía 3,50 metros de longitud, por el recto. Tras esto, se fijaba a la carne con la ayuda de un clavo y, después, se levantaba a la víctima, para que muriese de esta forma tan cruel. Se piensa que, de esta manera, murieron entre 40.000 y 100.000 personas, de esta forma tan cruel de tortura, a manos de los miembros del circulo del Empalador, a lo largo de los 7 años que duró su reinado. Entre ellos, delincuentes de todo tipo, enemigos o personas que le habían traicionado. Vlad odiaba, sobre cualquier cosa, el adulterio, las mentiras, la falsedad, los robos y, pasara lo que pasara, no perdonaba a nadie. Incluso, cuanto mayor era el rango del culpable, mayor era el castigo al que debía hacer frente. En el tiempo en el que vivió logró terminar con los boyardos decadentes. Nikolaus Modrussa, un delegado papal, que vivía en al corte húngara, lo llegó a descubrir como: “No era muy alto, pero sí corpulento y musculoso. Su apariencia era fría e inspiraba cierto espanto. Tenía la nariz aguileña, fosas nasales dilatadas, un rostro rojizo y delgado y unas pestañas muy largas que daban sombra a unos grandes ojos grises y bien abiertos; las cejas negras y tupidas le daban aspecto amenazador. Llevaba bigote, y sus pómulos sobresalientes hacían que su rostro pareciera aún más enérgico. Una cerviz de toro le ceñía la cabeza, de la que colgaba sobre unas anchas espaldas una ensortijada melena negra”.
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jueves, 27 de octubre de 2011

El principado de Vlad Tepes


Cuando Vlad descubrió que los turcos habían sido rechazados por las tropas húngaras, decidió atacar y lograr el puesto de poder de Vladislav II y fue apoyado por los húngaros, la población cuyo origen era alemán y, también, logró la protección de los turcos. Con el apoyo de un contingente de Transilvania, que llegó a liderar con un noble de la Casa de Bathory, consiguió derrotar al vaivado. Empezó su cruel reinado, mandado ejecutar, en una plaza pública de Targusor (muy cerca de Targoviste, o sea, la vieja capital de Valaquia, donde había fallecido su propio hermano). En 1456, fue reconocido como príncipe, incluso, entre los reinos cristianos. La primera parte del reinado de Vlad estuvo caracterizada por la obsesión de Vlad Petes, de acabar con las amenazas que le podían poner en peligro, sobre todo, comenzó su venganza contra los grupos de nobles – hay que señalar que volcó sus esfuerzos para terminar con los boyardos-. Logró lo que buscaba a través de la eliminación física y reducir, cada vez más, el poder económico de la nobleza. Hizo un cambio muy importante: la posición más importante, dentro del Concilio de Príncipes, que solía ser para los boyardos con poder, fueron otorgados a un conjunto de individuos desconocidos -incluso, algunos de ellos eran extranjeros; pero, habían demostrado ser leales a la campaña de Vlad Tepes, por lo que él se sentía confiado a darles ese poder-.
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Sabías que... Vlad Tepes


Vlad Tepes no sólo era conocido por la tortura del empalamiento; también, disfrutaba con distintos métodos de tortura. Así, se sabe que el Príncipe de Valaquia solía amputar los miembros, la nariz y las orejas de los acusados; también, le extirpaba los ojos con la ayuda de unos ganchos; la hoguera, el estrangulamiento, el desollamiento, la castración, exposición de los culpables a elementos naturales o a fieras salvajes; incluso, la lenta destrucción de los pechos y de los genitales, sobre todo, si el culpable era una mujer. Durante su reinado, también, decidió terminar con los pobres y con los gitanos. Cuando llegó al trono, la población se solía quejar de robos continuos, a causa de los ladrones y de los asaltantes, de los distintos territorios. También, consideraban que los pobres no beneficiaban, para nada, al país. Para poder terminar con esto, Vlad Dracul decidió organizar un gran festín en una casa, que había a las afueras de la ciudad. Al mismo se invitó a los pobres, tullidos, ladrones, enfermos, leprosos y pordioseros. Dicho festín, se caracterizó por grandes comidas y por el vino, que había por doquier. Cuando dichos invitados, ya habían comido y bebido todo lo que podían, les preguntó su aquel era el mejor día de su vida. Los mendigos y demás personas presentes contestaron que si. Pues bien, Vlad Tepes dio la orden a sus soldados de cerrar las puertas y prendieran fuego a la casa, con los pobres dentro. Así, terminó con la pobreza de golpe. Y, fue repitiendo dicha acción, a lo largo de toda la región. En total, fallecieron unas 3600 personas.
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miércoles, 26 de octubre de 2011

La venganza de Tepes contra los boyardos


Una de las acciones más crueles que llevó a cabo Vlad Tepes fue un episodio de empalamiento masivo, que realizó contra los boyardos, que fueron los asesinos de su padre y de su hermano mayor. Dicha venganza se llevó a cabo en la Pascua de 1459. Vlad Tepes decidió invitar a los boyardos con una gran cena, para poder celebrar la fiesta de Pascua, y les pidió que llevaran sus mejores galas. Cuando acabaron la cena, Vlad dio la orden de empalar a los de más edad; mientras que, a los boyardos más jóvenes les obligó a desplazarse desde Targovista hasta un oscuro castillo en ruinas, que estaba construido en un monte, muy cercano al río Arges. Los boyardos fueron obligados a viajar a pie y muchos murieron durante el camino. Los que llegaron al lugar, fueron forzados a levar el conocido como castillo de Drácula. Por esta razón, aún con sus vestidos de galas puestos, fueron muriendo a causa del esfuerzo y del agotamiento, ante el deleite y el placer del propio Empalador. A Vlad, que era muy sódico, le encantaba llevar a cabo empalamientos de varias personas, creando formas geométricas. La que más se solía repetir era en forma de anillos concéntricos de empalados, que formaba alrededor de las ciudades que eran atacadas por el ejército. La altura de las estacas eran directamente proporcionado con el rango que había tenido la persona, en vida. En ocasiones, Vlad Tepes dejaba que sus cuerpos se pudrieran durante meses. Un hecho curioso fue que, un ejército del bando turco, que buscaba invadir las tierras de Valaquia, se volvió atrás, asustado y aterrado, cuando descubrieron a cientos de personas empaladas, que estaban descomponiéndose desde lo alto de las estacas, en las dos orillas del río Danubio, -por lo que nos podemos imaginar como debía ser aquella visión, de espeluznante-.
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