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miércoles, 18 de abril de 2012

Bram Stoker, el padre de Drácula (III)


Una imagen que se hizo épica fue: Lugosi abriéndose la capa y volviéndose a la cámara, con su fascinante mirada de galán diabólico. Pero, Bram Stoker no llegó a ver ninguna de estas películas. No llegó a ver el éxito del personaje que creó. El autor irlandés falleció hace 100 años, el 20 de abril del año 1012. Murió en unas condiciones económicas, que no eran muy positivas y envuelto en un decadencia, en su vida personal. Los tiempos en los que les tocó vivir, no fueron los mejores para los derechos de autor. La leyenda, que le rodea, dice que estaba enfermo de sífilis y que pasó, los últimos días de su vida, sumido en el delirio, señalando, lleno de terror, una esquina de su habitación y repitiendo, una y otra vez, la palabra “strigol”, que, en lengua rumana, significa “vampiro”. También, hay quien piensa que Stoker falleció a causa de un infarto y no era muy sensato pensar que recibió algún tipo de visita, por parte de algún enviado de los Cárpatos. Incluso, llegó a tener mala suerte a la hora de morir. Y, es que falleció cinco días después del hundimiento del Titanic y todos los medios de comunicación estaban centrados en esta tragedia, por lo que su muerte pasó a un segundo plano, a que su muerte apareciese en las zonas menos visibles, en los periódicos.
Foto: fuente

Bram Stoker, el padre de Drácula (II)


Cuando se publicó “Drácula” tuvo unas grandes críticas, siendo comparados con los relatos de Poe y con un clásico de la literatura, “Cumbres borrascosas”. Incluso, Arthur Conan Doyle llegó a escribir una carta, muy entusiasta, al autor de esta novela: «Es la mejor historia de 'diabolismo' que he leído en mucho tiempo». Pasaron dos años, hasta que “Drácula” se publicó en Estados Unidos y su éxito se inició, se empezó a vender en grandes proporciones. Algo muy poco frecuente, en esa época: la novela llegó a vender un millón de ejemplares. Pero, la novela no acabó de lograr el peso simbólico, que tiene hoy en día. Al principio, podríamos decir que era un “best- seller” de horro, del estilo gótico; o sea, un éxito de uno de los estilos que mejor se vendían, entre el público, en esa época. Pero, no había nada que se hiciera pensar que Drácula fuera a convertirse en toda una fundación. Casi todos los especialistas coinciden en que el mito de Drácula empezó a nacer, cuando el mito de Drácula dio el salto a la gran pantalla. En el año 1922, Murnau realizó “Nosferatu”, una increíble adaptación de la novela de Stoker, que se caracterizó por ser solapada y haber sido realizada al milímetro. En el año 1931, Tod Browning llegó a ofrecerle el papel del vampiro a un actor desconocido, hasta ese momento: el célebre Bela Lugosi. Entonces, el personaje creado por Bram Stoker empezó a ser icono, de gran relevancia, que conocemos, hoy en día.
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Bram Stoker, el padre de Drácula


Bram Stoker pasó a la historia por ser el creador de Drácula. Pero, en su época, fue un intelectual de prestigio y un autor, con el que logró cierto éxito, en su época. Ahora, se cumplen 100 años desde su nacimiento y, por supuesto, no podríamos dejar de hablar del centenario del creador del vampiro más importante de la historia. Si tenemos que hablar de grandes de la literatura, no podríamos dejar de hablar de los maestros, entre los cuales, se encuentra el propio Bram Stoker. Él creó un personaje, al margen de las grandes obras, que se situaba en lugares de escaso prestigio, como eran las novelas populares o las revistas “pulp”. Creó un conde de Transilvania, que era aficionado a las capas satinadas y a los cuellos femeninos, tan seductores como temblorosos, cuyo nombre causa, hoy en día, mucho espanto y una gran fascinación: el conde Drácula. Hay que remontarse a mayo del año 1897, cuando la editorial de Gran Bretaña Archibald Constable decidió poner en las librerías un volumen de guardas, de color amarillo, en cuya ilustración no había ningún tipo de ilustración. Eso sí, en tipos de color rojo, de tono sangre, podría leerse, sólo, el título y el nombre del escritor: “Drácula” por Bram Stoker. El libro, de manera inmediata, no fue un éxito. Eso sí, tuvo unas críticas increíbles, elogiando la trama.
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